EL NARCISISMO PATOLÓGICO DE TRUMP, EL DETERIORO COGNITIVO QUE EVIDENCIA Y LA RAÍZ NIXONIANA DE SU TÁCTICA POLÍTICA
Por Aquiles Julián
Escritor
Los que creen que las elecciones
norteamericanas son un simple evento y no se dan cuenta de todo lo que está en
juego, pecan de ingenuos.
Un partido, el Republicano, ha
sido asaltado desde dentro por extremistas radicales, la mayor parte
supremacistas blancos, alimentados por la retórica incendiaria y
antilatinoamericana de Donald Trump, paíases calificados por él como “países de
mierda”, cuyo posible triunfo
electoral amenaza seriamente no solo a los propios norteamericanos; peor aún,
al mundo, pues sería un pistoletazo esperado para Vladimir Putin, Xi Jinping,
Kim Jong Un e incluso el mismísimo Viktor Orban (que mantiene aspiraciones
territoriales de esquilmar a Ucrania), para aplastar a quienes consideran más
débiles y repartirse territorios de naciones más vulnerables a su antojo, con la
pasividad norteamericana de su aliado Donald Trump, al que solo hay que adular
para amansarlo.
Los dirigentes sensatos del
Partido Republicano han alertado sobre el peligro que Trump representa no solo
para los Estados Unidos, sino para el mundo y han puesto su país por encima de
su partido. Eso los enaltece. Pero las masas semianalfabetas en una nación con
un 54% de analfabetos funcionales, ineptos para pensar, discernir y evaluar
información, para prever las consecuencias de su voto, están siendo conducidas
a un cataclismo. Y no están en capacidad de darse cuenta.
¿Qué tan mal
mentalmente está Trump?
Quien observa sus desvaríos, incapacidad
de hilvanar un discurso coherente, frecuentes equivocaciones, pérdida de
coherencia, falsedades y disparates, dichas con esas maneras rotundas, buscando
convencerse a sí mismo tanto como a otros de tener la razón, no puede más que alertarse.
El problema no es Trump, el
problema es la masa que lo asume como un “enviado” y que lo ha
convertido en un mesías laico de las más estrambóticas ideas.
Es esa masa semianalfabeta,
lunática y ávida de creer las más bizarras ideas en las que Trump basa su
fuerza lo que preocupa. Porque hoy es Trump, y mañana será otro.
A Trump se le asocia al Trastorno
narcisista de la personalidad (TNP), caracterizado por indicadores como:
Grandiosidad, con
falta de empatía hacia otras personas y necesidad de admiración.
Creer que son superiores y que
merecen un trato especial.
Buscar la admiración y la
atención de manera excesiva y serios conflictos para manejar la
crítica o la derrota.
todos rasgos típicos del
expresidente norteamericano, sumados a las manifestaciones de incoherencia,
incapacidad para mantener un hilo argumental lógico, divagaciones, desvaríos,
recurrencia a falsedad, ideas obsesivas que han empeorado, mostrando un nivel de
demencia agravada.
Como el Dr. Craig Malkin señala
en su contribución al libro The dangerous case
of Donald Trump: “El narcisismo patológico comienza cuando las
personas se vuelven tan adictas a sentirse especiales que, como con cualquier droga,
hacen cualquier cosa para conseguir su “subidón”, incluyendo mentir, robar,
engañar, traicionar e incluso herir a sus seres más cercanos”.
Michael Wolff, en su superventas Fire and Fury. Inside the Trump White House (Fuego y Furia. Dentro de la Casa Blanca de
Trump) señaló cómo Trump repetía para sí mismo frases, un indicador de demencia
incipiente. “Todo el mundo era muy consciente del creciente ritmo de sus
repeticiones”, escribe Wolff. "Antes solía tener un periodo de 30
minutos en el que repetía, palabra por palabra y expresión por expresión, las
mismas tres frases. Pero ahora ocurre en periodos de menos de 10 minutos".
Y estamos hablando de los tiempos
de su primera presidencia, no del 2024. Lo de ahora es lastimoso, patético,
alarmante.
En opinión de Tara Setmayer,
exdirectora de comunicaciones republicana en el Capitolio, la producción verbal
actual de Trump es “una absoluta locura”. “No son las reflexiones de
un adulto bien adaptado. Demuestra a diario lo poco apto que es para ocupar el
puesto más poderoso del mundo”. Y concluye: “Su locura se destaca aún
más ahora que antes porque está solo en una isla con su deterioro”.
Veamos lo que aporta Allan
Lichman, quien trabaja en la American University de Washington como profesor de
historia: "Definitivamente es más indisciplinado, desquiciado y
trastornado. Siempre ha tenido estas tendencias, pero a medida que se ha hecho
mayor, se han vuelto mucho más fuertes. El asunto de Hannibal Lecter o el
asunto del tiburón versus la electrocución es una locura, una locura y debería
discutirse sobre esa base".
“Pero es un gran error hablar solo
de que Trump está trastornado o loco. También hay que hablar de lo peligroso y
retrógrado que es lo que dice. También deberíamos destacar su racismo extremo y
su misoginia”.
Lichtman, quien desarrolló un
modelo de predicción electoral que en las elecciones próximas favorece a
Harris, y añadió: “Cuando Trump dice que Kamala Harris tiene problemas
mentales, es discapacitada mental y que tiene estas deficiencias incluso desde
su nacimiento, repite uno de los peores y más antiguos estereotipos que se han
utilizado para degradar y menospreciar a los negros a lo largo de la historia
de Estados Unidos. Y es que los negros tienen deficiencias inherentes en sus
capacidades mentales y no pueden hacer el mismo trabajo que los blancos. Me
sorprendió ver a un candidato a la presidencia de Estados Unidos repetir ese
viejo y horrible insulto y estereotipo sobre los negros”.
Cuando un negro o un hispano se
identifica con Trump, es con esa idea de sí mismo con la que se identifica. Se
autodegrada y asume su inferioridad racial. Es su propio enemigo.
Jerzy Kosinski, autor de Being There o "Desde el Jardín"
El triunfo de Mr. Chance
Jerzy Kosinski, el brillante
novelista polaco, se reiría en su tumba a carcajadas por ver cómo la vida copia
su famosa novela Being There que se tradujo con el título Desde el jardín.
Para los que no la conocen, la
trama consiste en la historia de un discapacitado mental, Chance, que trabaja
como jardinero de un anciano. Nunca sale del jardín y del mundo exterior lo que
conoce, lo conoce por la televisión. Cuando el anciano muere, Chance se vio
obligado a traspasar las verjas y salir a la calle. Un accidente tuerce su vida
y su peculiar personalidad, interpretada por otros como genial y sabia, termina
catapultándolo como un ídolo de masas.
Ese discapacitado mental es una
alegoría de alguien que vendría años después de que Kosinski muriera: Donald
Trump.
Trump no es un discapacitado
mental en los términos de simplismo de Mr. Chance. Es un megalómano que padece
no solo una condición de narcisismo crónico, sino que en la actualidad también
da signos patentes de deterioro cognitivo y un grado evidente de demencia. Esas
dos condiciones lo debieran inhabilitar para la candidatura, añadiendo a eso el
ser un criminal convicto pendiente de sentencia y con varios procesos delictivos
adicionales en curso.
Si en el 2016 mentalmente era un
peligro, en el 2024 su triunfo indicaría el descalabro total del sistema
presidencialista norteamericano, que implosionaría por no poder asegurar la
cordura de quienes ostenten las máximas posiciones públicas. Y eso tendría
gravísimas consecuencias.
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| Richard M. Nixon |
La escuelita de Murray
Chotiner y Nixon que Trump repite
El modelo de ataques
difamatorios, amenazas, detractaciones, violencia verbal y radicalización que
Donald Trump exhibe en sus campañas es una copia magnificada que ya Murray
Chotiner, un abogado de la mafia que Allan Dulles facilitó a Nixon y que lo
acompañó hasta la Casa Blanca, y Richard Nixon pusieron en práctica desde 1946.
Es un manual infame.
Se trata de emplear todos los
recursos, particularmente los más bajos e ilegales, para destrozar la
percepción del opositor acusándolo de las peores iniquidades y monstruosidades,
empleando la mentira, la calumnia y todo tipo de recursos.
Eso le permitió a Nixon,
respaldado por los Dulles, los grandes banqueros, las corporaciones petroleras
y la mafia, ganar un puesto en la Cámara de Representantes en 1946, un puesto
que los Dulles le habían prometido por ocultar documentos que los incriminaban
como filonazis en 1945, mientras Nixon era capitan de la Armada norteamericana,
como se documenta en más de un libro (véase Watergate:
The Hidden History: Nixon, The Mafia, and The CIA por Lamar Waldron).
Chotiner, asesor de Nixon y
orquestador de su campaña política, era simultáneamente abogado del mafioso
Micky Cohen y 221 de sus corredores de apuestas. Cohen, a su vez, era parte de
la organización mafiosa que dirigía Johnny Roselly. A través de Chotiner fluyó
dinero de la Mafia hacia Nixon, no sólo para su candidatura sino incluso para
su manutención, en tres fondos ilegales que se establecieron para pagar un
estilo de vida superior a sus ingresos. A cambio, Nixon respondió con múltiples
favores, todos documentados, aunque tardíamente.
| Murray Chotiner, asesor de Nixon |
Como el periodista Don Fulsom
señala en su libro The Mafia´s President,
Nixon estuvo involucrado con la mafia y sus capos (llego a invertir en los
casinos de Cuba y a vincularse con Meyer Lansky), desde el inicio.
Jim Marrs, investigador
norteamericano, dice que Chotiner: "tenía conexiones que conducen a la
reputada mafia de Nueva Orleans, el jefe Carlos Marcello y el líder de los
Teamsters James Hoffa”. (Jim Marrs: Crossfire:
The Plot that Killed Kennedy)
Y todo (algo que los nixonlogos persisten
en ignorar, por cierto), por recomendación de Allen Dulles, su patrón de Nixon,
junto a su hermano John Foster Dulles.
La táctica Nixon/Chotiner que
Trump reproduce se articula en tres pasos:
Primero, desacredita a tu
oponente de todas las formas posibles.
Segundo, asocia al oponente, en
la mente del público, con una idea, concepto u organización impopular.
Tercero: Ataca, golpea y ataca de
nuevo, nunca te defiendas.
Así, la difamación incluye llamar
“comunista” a Kamala Harris, “deficiente mental”, etc.
Levantar mentiras sobre los
inmigrantes: “Se comen los gatos, perros y mascotas. Los inmigrantes (latinoamericanos)
son criminales y enfermos mentales salidos de las cárceles para venir a matar
en Estados Unidos”.
Por igual, añade una y otra vez
nuevas mentiras incendiarias, declara apoyos que no son tales (como el del CEO
de J.P. Morgan o, antes, el de Taylor Swift), y se rodea de personas delirantes,
como la representante Taylor Marjorie Greene, quien declaró en un hilo por X
(antiguo Twitter), que el gobierno (demócrata) “puede controlar el clima”
y lo acusó de haber dirigido el huracán Helene a Florida, Carolina del Sur, Virginia,
Carolina del Norte y Georgia. Ese es el tipo de personas que Trump ha llevado a
posiciones de liderazgo en EE. UU.
| Dra. Bandy X. Lee |
¿Qué dicen los psiquiatras
sobre la salud mental de Trump?
Un libro fundamental para
entender los riesgos a que se expone la sociedad norteamericana y, con ella, el
mundo y la paz, es The dangerous case of
Donald Trump (El peligroso caso de Donald Trump), libro de
ensayos compilado por la doctora Bandy X. Lee, profesora de psiquiatría en la
universidad de Yale, en que 35 psiquiatras y especialistas en salud mental, en
plena presidencia de Trump en el 2017 denuncian el trastorno mental del
entonces presidente.
Jeffrey D. Sachs, economista norteamericano,
prologó la segunda edición del libro en el 2019 (recalco, durante la
presidencia de Trump), remarcando que “la Dra. Lee y sus colegas han tomado
la decisión poderosa, audaz y correcta de advertir al público sobre los graves
problemas mentales de Trump y la terrible amenaza que representan para la
seguridad estadounidense y mundial”.
Y añade: “Los estadounidenses
y sus representantes políticos necesitan escuchar a psiquiatras y psicólogos
expertos hablar sobre los profundos peligros de tener un presidente cuyo
comportamiento ampliamente documentado coincide con los muchos patrones
patológicos que les resultan familiares”.
Y remata: “El comportamiento
vil de Trump, como ha argumentado con fuerza el Dr. Robert J. Litton, no debe
convertirse en una “normalidad maligna”.
El hecho de que 35 profesionales,
médicos psiquiatras y expertos en salud mental, se arriesguen en plena
presidencia de Trump a cuestionar su equilibrio mental, debe despertar como
mínimo nuestra curiosidad, en un mundo en que el interés individual mezquino y
el mantenerse al margen imperan. La responsabilidad social demostrada es
admirable. Como explican Stephen Soldz y Bandy X. Lee, que prologan por igual
la segunda edición: “Las profesiones operan con un contrato social implícito
con la sociedad en general para contribuir con sus conocimientos y su formación
especiales al bien común”.
El caso del deterioro mental de
Trump no es un asunto de partidos ni de política, es un tema que los trasciende.
Es un riesgo para la humanidad, no solo para los Estados Unidos.
| Tara Setmayer, ex portavoz del Capitolio |
Tara Setmayer, republicana y ex
portavoz del Capitolio, fue elocuente: "Muchas de nosotras subestimamos
cuán profundas son las cicatrices del agravio, la misoginia y la animosidad
racial en este país y Donald Trump da voz, ayuda y consuelo al mínimo común
denominador, lo peor de nosotras. Esta es una fea realidad a la que nos
enfrentamos en Estados Unidos.”
“Estamos siendo puestos a prueba
y nuestra democracia está en juego porque lo que dice Donald Trump no es solo
una locura. Es peligroso. Es autoritario. Es antidemocrático. Es la ideología
de la hostilidad hacia los demás. En la mente de Trump no todos somos iguales y
los votantes estadounidenses deben tomar una decisión sobre el tipo de país en
el que quieren vivir y qué tipo de futuro quieren dejarles a sus hijos”.
Ian Hughes, doctor en Filosofía, nos
alerta en su colaboración Mentes desordenadas, del libro sobre el desorden
mental de Trump, acerca del triángulo tóxico:
Líderes destructivos – Seguidores susceptibles - Entornos propicios.
El partido Republicano ha
devenido un partido patológico, que facilita el ascenso de una camarilla de
extremistas. Y estudiando el triángulo tóxico en otros entornos históricos: Hitler
y los nazis, Stalin y los bolcheviques, Mao y sus lugartenientes, Pol Pot y el Khmer
Rouge, pone en evidencia que: “En cada caso, no solo muchas de las personas
cercanas a cada tirano también sufrían trastornos peligrosos, sino que las
personas con esos trastornos desempeñaron papeles claves, incluso a nivel de
aldea, para asegurar violentamente el control del poder del grupo patológico”.
Estados Unidos ya vivió el 6 de
enero del 2020, con el asalto al Capitolio, una experiencia de lo que significa
un líder desequilibrado y seguidores que lo secundan. Hoy, en el 2024, estamos
al borde de la catástrofe.
Vladimir Putin, Xi Jinping, Kim
Jong Un y sus iguales esperan prorrumpir en aplausos viendo la debacle de la
democracia norteamericana, provocada por sus propios votantes.


La persistencia de Trump en señalar que los hispanos "contaminamos la sangre" de los norteamericanos y aportamos "malos genes", teorías genéticas racistas hace tiempo descartadas por seudociencia y falsas, indican su apego a las teorías racistas nazis. Trump, que está en un estado mental deplorable, repite sandeces y anima a linchamientos a su base de seguidores. Muchos hispanos, negros y asiáticos parecen no razonar, al simpatizar con las ideas filonazis de Trump. Creen que su adscripción al culto MAGA los exonerará. No entienden que ellos, precisamente ellos, son el primer blanco a atacar. La víbora muerde al que tiene más próximo ¿no?
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