UN CONCURSO DE CUENTOS QUE NOS SORPRENDE: PREMIO BANRESERVAS DE RELATOS CON BACHATA 2026
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Los ocho ganadores del Premio Banreservas de Relatos 2026. Al centro los tres primeros lugares |
Por Aquiles Julián
El Centro
Cultural Banreservas vuelve a sorprendernos con su tercer c0ncurso de
cuentos: el Premio Banreservas de Relatos, que este año se dedicó al
género de la Bachata. Anteriormente, en el 2025 se dedicó al merengue y en la
primera edición del 2024, al jazz.
Mijail
Peralta, director de Cultura del Banreservas acogió una iniciativa
del poeta, editor y narrador Luis Reynaldo Pérez, quien dirige Luna
Insomne Editores y la Fundación Cultural Lado B, y hay que aplaudir esa
decisión, porque añade un nuevo espacio de estímulo al talento narrativo
dominicano y ha sido y sigue siendo, una caja de sorpresas.
Y esta
tercera edición lo es, por mucho.
Para
empezar, participaron 129 escritores (y no fueron 130 o más porque yo no podía
participar, ya que fui ganador de una mención en el 2025, pero ganas no me
faltaban. Luis Reynaldo es testigo de eso).
¡129
cuentistas!
Ya eso,
por sí solo, es un logro que merece aplaudirse.
CUANDO EL CUENTISTA SE PONE LOS PANTALONES LARGOS
Algo que
merece resaltarse es que el concurso no tiene límites, salvo la cantidad de un
cuento por participante y la nacionalidad dominicana o, de ser extranjero,
residencia legal en el país, y la mayoría de edad.
No
restringe por edad (salvo el ser adulto), por género o cualquier otro elemento
que excluya o limite.
Eso
significa que cuando un cuentista participa se está midiendo con todos los que
participan y, en gran medida, con los que no participan, porque eligieron no
hacerlo. Cuando gana, gana a todos en opinión del jurado.
Hay otros
condicionantes que son aceptables: la longitud, entre 3 y 12 páginas a doble
espacio. Y el tema, que en este caso fue integrar la bachata como elemento del
relato de manera directa, indirecta o circunstancial.
Y los
límites siempre son retadores, incitan, desafían y motivan.
129
dominicanos (o residentes en el país), se midieron, aceptaron la convocatoria y
enviaron sus piezas.
Y tres
jurados, Marivell Contreras, Ibeth Guzmán y Noé Zayas, se
internaron en el aluvión de piezas (calculemos un promedio de 8 páginas por
cuento, serían unas 1,032 páginas a leer), para seleccionar tres premios y
cinco menciones.
Portada del libro con los premios
UN PREMIO QUE TAMBIÉN JUZGA A LOS JURADOS
He sido
jurado en concursos y sé lo retador que es esa tarea, porque cada premio juzga
no solo a los autores, también a los jurados.
Aunque
los escritores, en tanto jurados, partimos de una serie de puntos como
originalidad del abordaje, cumplimiento de las reglas del concurso, trama,
definición de los caracteres, dominio de las técnicas del relato, manejo de la
lengua, tensión narrativa, etc., también es cierto que los jurados tenemos
gustos, preferencias, proclividades, y esos factores subjetivos intervienen en
nuestra selección.
Yo acabo
de ser jurado, junto a Pastor de Moya y Rey Andújar del Concurso del INDEX. Sé
que hay que ir con un espíritu flexible para armonizar criterios y arribar a
una decisión que satisfaga a los jurados y haga honor al concurso.
No he
leído, claro, los demás cuentos participantes, pero felicito a Marivell
Contreras, Ibeth Guzmán y Noé Zayas por los cuentos que premiaron. Se leen de
un tirón, lo que significa que son historias que cumplen el primer y mayor
deber de cualquier cuento: mantener cautiva la atención del lector. Y además,
tienen los demás valores que esperamos de un cuento al que se le otorga un
galardón.
Así que,
si la selección también juzga al jurado, en mi opinión personal, este jurado
pasó con nota excelente la prueba. Es una selección meritoria, sin desmedro de
que siempre hay cuentos por igual meritorios que se quedan fuera porque el
premio tiene una cantidad límite a premiar y reconocer.
Para los
que enviaron sus piezas y no fueron escogidas entre las ocho, siempre les
recuerdo que hay muchísimos otros concursos para cuentos en castellano a los
que pueden enviar sus piezas. Yo he vivido la experiencia de que he enviado
cuentos a un concurso donde ni siquiera recibieron mención y luego he enviado
esos mismos cuentos a un concurso internacional donde han ganado primeros
lugares, así que una decisión no es definitiva sobre la calidad de un texto. Si
no fue en este, envíelo a otros. Eso es lo que yo hago. Y aprendamos a entender
que hay otros que también escriben con calidad y méritos. Y que el jurado tiene
que tomar una decisión y alguien va a salir afectado. Ni modo.
UN CONCURSO QUE FUE UNA CAJA DE SORPRESAS
¿Qué es
para mí lo más sorprendente, gratamente sorprendente, de esta tercera edición
del Premio Banreservas de Relatos con Bachata? ¡Son nombres nuevos! La
generación de relevo en nuestra narrativa sale a la palestra.
De hecho,
de todos, solo conocía a mi queridísima Karla Mya, ganadora del segundo lugar
con un cuento extraordinario, bien llevado y de factura fantástica.
Karla Mya
Núñez Díaz es, por demás, la ganadora del Premio de Cuento del Primer
Concurso Joven de Literatura 2025 que fue auspiciado por el Ministerio
de la Juventud y el Ministerio de Cultura de la República Dominicana. Y
también se alzó con el Gran Premio de ese primer concurso. Y antes de
eso, un cuento suyo fue reconocido en el 2025 en el Concurso La Libertad y su
Precio, que organizaron el PEN República Dominicana, la Unión de Escritores
Dominicanos, UED, y la Fundación Héroes del 30 de Mayo. Hija de la narradora
Johanna Díaz, ambas de Santiago, Karla Mya también es miembro de la selección
nacional de Ajedrez. Y un talento innegable de nuestras letras con mucho
futuro. Un ejemplo de lo mejor de nuestros jóvenes.
Salvo
ella, no conocía a ningún otro de los ganadores.
Eso es
emocionante.
El
concurso tiene mucho que resaltar.
Los tres
primeros premios fueron ganados por escritoras.
Y de las
cinco menciones, nuestras jóvenes escritoras ganaron dos. Eso significa que, de
los ocho cuentos premiados, cinco fueron ganados por escritoras, no por nada
ajeno a la literatura, no por condescendencia, sino por calidad, como debe ser.
La
literatura no tiene género, no tiene edad, no tiene nada que no sea extrínseco
a la calidad del texto, su frescura, su construcción, su aporte y su manejo
verbal. Todo lo otro es accesorio. Y cuando se le pone apellido no se la
engrandece, porque nada se hace grande reduciéndolo.
Esas
damas mostraron que se miden contra quien sea y destacan. Aplauso para ellas.
Karla Mya Núñez Díaz, segundo lugar
LOS TRES PRIMEROS PREMIOS
Voy
también a declarar mis limitaciones, porque de pronto puede que resuene mi
ignorancia y que se trata de autores con más vuelo del que conozco.
Victoria
Rodríguez Apolinario ganó el primer lugar con Lucita, un cuento en donde
el drama familiar y la dura vida se entreteje con las letras de una bachata. No
voy a hacer más spoiler, porque no debo quitarles el placer de descubrir los
valores que los jurados vieron en el cuento y por los que lo escogieron para la
primera posición.
Karla Mya
Núñez, y admito que soy entrañablemente parcial en su favor por el cariño que
ella y su mamá me merecen y por el talento que derrama, se alzó con el segundo
premio con su cuento: ¡Gran cosa, Chicho!, un relato fantástico que
Karla Mya maneja con singular destreza.
Robelitza
Pérez fue galardonada con el tercer lugar con su cuento Hasta que llegue tu
bachata, en que también incorpora lo fantástico.
¡Tres
escritoras jóvenes! Si eso no es para festejar, no sé qué más podría llamarnos
a la celebración. Si me permiten decirlo, creo que es la primera vez en la
historia de nuestra literatura que en un concurso abierto donde participan 129
autores, tres escritoras jóvenes lo ganan.
Eso es un
hito en nuestras letras.
Nunca
había sucedido.
En ese
sentido, este Tercer Premio Banreservas de Relatos ha hecho historia y merece
que se destaque, reseñe y quede registrado.
Es, por
igual, un homenaje al aporte de nuestras mujeres a las letras y la cultura
dominicanas, que parece ser obliterado e insuficientemente valorado.
Hace poco
celebré más que un artículo, un enjundioso ensayo de Rossalinna Benjamín,
destacando cómo las escritoras dominicanas han ido creando su espacio y son
merecedoras de figurar de igual a igual en nuestras letras.
Aplaudí
el escrito, documentado, demostrativo y bien expuesto.
Y en mi
opinión, esta premiación refuerza y robustece cada una de las palabras de
nuestra querida poeta Ross Benjamín. Si queríamos la muestra de que esos
aportes son inocultables, este premio que por primera vez se lo llevan
mayoritariamente nuestras escritoras, ganado en buena lid, refuerza el ensayo
de Rossalinna.
LAS MENCIONES TAMBIÉN MERECEN MENCIONARSE
Cinco
narradores, tres caballeros y dos damas, completan los ocho ganadores del
premio, esta vez como menciones de honor.
Tenemos a
Carlos Manuel Hazoury con La profesora, primera mención. A Anyeli
Rodríguez Montero, con Cuando la guitarra llora, segunda mención. Luisa
Rebecca Valentin ganó con Cuando una bachata se hereda, la tercera
mención. Juan Francisco Espino obtuvo con Tu foto, la cuarta mención. Y
por último, Samuel Alejandro Féliz, con Tertulia de amargue, se alzó con
la quinta mención.
Cada
cuento aborda la historia humana, el drama y el dolor emocional, con singular
acierto. La bachata es un género del desamor, del dolor y la decepción. Música
de amargue, que inició en nuestros barrios, en los segmentos más depauperados y
humildes, y fue ganando puntos a nivel social. Las domésticas la escuchaban
mientras trabajaban en las “casas de familia” y los niños a su cuidado fueron formándose
en ella, mientras los padres trabajaban y hacían vida social.
Cuando
esos niños crecieron eran consumidores de esa música de pobres que aprendieron
a oír con sus nanas y cuidadoras. Y de un momento a otro, la bachata, denostada
y subestimada, adquirió carta de ciudadanía y es hoy parte de nuestro
patrimonio inmaterial
La Princesa del Amargue animando el evento
LAS BÍOS HABLAN DE FORMACIÓN
En la
página 103 del libro publicado se incluyen breves perfiles de los ganadores.
Así nos enteramos de que Victoria Apolinario es guionista y realizadora de
cine. De Karla Mya ya hemos hablado. Robelitza Pérez es actriz, dramaturga y
guionista. Carlos Manuel Hazoury es escritor y guionista, con experiencia en
televisión. Anyeli Rodríguez es ilustradora y escritora. Luisa Rebecca Valentín
es periodista, correctora de estilo, actriz y escritora. Juan Francisco Espino
es miembro del Taller Literario E4 y docente. Samuel Alejandro Féliz es
orientador académico, agricultor y pastor.
Esas
breves notas biográficas nos muestran que tras esos galardones no hay suerte ni
improvisación, sino formación y dedicación.
Muchas
personas, dadas nuestras supersticiones ancestrales, creen en “la inspiración”
y en que “algo” se posesiona de un escritor y que el autor es una especie de
médium o caballo a través del cual esa “potencia” invisible se expresa. Nada
más lejos de la realidad.
Escribir
es un oficio que se aprende leyendo mucho, estudiando a los maestros,
formándose y practicando hasta ir apropiándose de las técnicas y logrando un
decir propio capaz de incitar la imaginación del lector.
No hay
atajos ni vías cortas.
Nadie
nace con el don, hay que cultivarlo.
No es
asunto de brujería sino de disciplina, lectura y práctica.
Me
encanta ver que no fueron chepas, sino logros respaldados por la dedicación y
el oficio.
Termino
aplaudiendo a los ganadores.
Aplaudiendo
al Centro Cultural Banreservas en la persona de su director, Mijail Peralta y a
Luis Reynaldo Pérez, presidente de Luna Insomne Editores.
Por
igual, a Noé Zayas, Marivell Contreras e Ibeth Guzmán, los jurados.
Y que mi
aplauso alcance a todos los 129 autores
que enviaron sus cuentos al concurso.
Este
concurso es histórico. Tanto por el número de participantes (¿han llegado a 129
participaciones otros concursos?), como por el hecho de que, por primera vez,
son tres escritoras las que ganan los principales premios.
Nunca
había ocurrido.
Eso
merece destacarse, porque habla de la irrupción en nuestras letras de las
escritoras en número considerable y cómo imponen su calidad.
Tiempo
es, también, de que nos volquemos a los concursos internacionales. De que las
letras dominicanas se midan de igual a igual con las de otros países, tal como
lo hacemos en Deportes, en Música y otras disciplinas.
Si lo
hacemos, nosotros mismos seremos los primeros sorprendidos.


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