¿POR QUÉ CONVIENE PARTICIPAR EN LOS CONCURSOS LITERARIOS Y APOYAR SU EXISTENCIA?

 



 


Por Aquiles Julián

 

 

En un medio tan poco estimulante para la creación y el oficio de la literatura los concursos son un aliciente para el escritor, porque le permiten airear su obra, que sea evaluada por otros escritores de mayor experiencia y oficio, ser seleccionada y premiada, editada y además, ser reconocido y recibir un premio en metálico, que en un país como RD ayuda a paliar las tantas limitaciones y precariedades en que los escritores, por lo general, padecen.

Soy un partidario de los concursos, porque además aprendes a exigirte, a dar la milla extra, a pulir y repulir tu texto, porque quieres ganar.

Simplemente, también hay que aceptar que no somos los únicos que tienen talento o saben escribir, que el jurado puede tener un gusto literario distinto al tuyo y que ese no es el único concurso existente.

Así que, si no ganó en este, toma tu trabajo y mándalo a otro concurso. Punto.

He sido participante en concursos. También he sido jurado de concursos.

Muchos viven aduciendo favoritismos, apandillamientos y hasta sobornos. Eso es un reflejo de lo que quienes hablan de esto están dispuestos a hacer. Ningún jurado se ha prestado nunca, en mi conocimiento, a estas vagabunderías. Y sí puedo decir que hay participantes que, a sabiendas de que soy jurado, se me han acercado con propósitos de obtener una condescendencia y una  preferencia espúrea, al tiempo que me han dicho: “Participé porque eras tú jurado y sé que no te prestas a vagabunderías” (que es exactamente lo que están queriendo que yo haga).

Cuando fui jurado en Casa de Teatro en el 1983, como ganador que fui del concurso de cuentos en 1982, junto a Armando Almánzar y a Pedro Vergés, decidimos dejar los tres primeros lugares desiertos y conceder diez menciones.

Eso desató sobre nosotros los jurados, y en particular sobre mí, la irritación y la maledicencia de participantes que tienen un concepto delincuencial de la literatura: ese dinero había que tumbárselo al patrocinador, engañar a la institución, “repartirlo” y dárselo, al margen de la calidad de la obra a los escritores que no lo merecían.

El libro de cuentos, con la diez menciones, se publicó. Cada lector puede comprobar que ninguno de esos cuentos era merecedor ni del primer, ni del segundo, ni del tercer lugar (y talvez ni siquiera alguno de la mención que le otorgamos). Un jurado tiene que respetar no solo el concurso, no solo la institución, debe respetar el género y debe respetar la literatura, porque es respetar al lector. Y eso, porque el escritor no se respetó trabajando su texto. Mandó algo impremiable. Punto.

Pero quiero animar a todos los escritores, y en particular a los que han acordado participar en la fundación del Centro PEN de República Dominicana Internacional, a que participemos en todos los concursos, a que respaldemos esas ventanas de reconocimiento y apoyo a la literatura, al talento y al oficio.

Vamos a compartir algunos concursos en que los escritores dominicanos y no dominicanos pueden participar y enviar sus textos.

Amplifiquen y den a conocer esos concursos. Recomienden que se participe. Probemos afuera que aquí hay talento, oficio y pasión.

Y ganemos.



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