LOS SIETE TESOROS A ENCONTRAR EN UN LIBRO
Por Aquiles Julián
Presidente
del Centro PEN RD Internacional
Cuando
fuimos alfabetizados aprendimos a leer de una manera ineficiente.
Y nunca
más se ocuparon de enseñarnos cómo podíamos leer de manera eficiente, por lo
que seguimos aplicando una manera de leer arcaica.
El
proceso de alfabetización, como se produce es correcto, para llevar a una
persona de analfabeta a alfabetizada.
Relaciona
las grafías (letras, sílabas, palabras) con sus correspondientes sonidos a
nivel fonológico.
Aprendemos
lectura silábica y ahí mismo terminó todo el entrenamiento, porque las palabras
son solo uniones de sílabas.
De hecho,
si pones a leer a muchas personas, incluyendo estudiantes universitarios ¡y
hasta profesores!, los verás leer silábicamente, separando las sílabas, porque
así fue que aprendieron.
Ese
método funciona bien para alfabetizar, pero es pésimo para desarrollar destreza
lectora.
Vamos a
movernos a un nivel eficiente de lectura.
Fijaciones y movimientos sacádicos
Nuestros
ojos no miran de continuo. Ellos se mueven de forma tan rápida que no lo
percibimos, se detienen y tiran una especie de fotografía (fijación) y luego
vuelven a moverse, se detienen de nuevo y tiran otra fotografía (fijación), y
vuelven a moverse, y así continuamente.
Cada fijación
se produce durante aproximadamente 300 milisegundos, tiempo en el cual el ojo
permanece relativamente inmóvil.
Y nuestro
cerebro toma las imágenes obtenidas en esas fijaciones y crea la sensación de
movimiento continuo.
El
movimiento de los ojos tiene un nombre: movimiento sacádico. Y esos instantes
en que se detiene, también tiene un nombre: fijaciones.
Si ahora
abre tus brazos y coloca tu mirada hacia el frente y mueves tus manos a los
extremos laterales, con los brazos abiertos, percibirás con tu visión
periférica el movimiento de tus manos. Tienes un rango de visión de 180 grados
(solo las personas con glaucoma no logran ver sus manos).
¿Por qué
esto viene a cuento? Porque nos entrenaron para ver palabra por palabra cuando
podríamos ver varias palabras en un solo golpe de vista, en una sola fijación.
Es decir,
en vez de leer palabra por palabra, leer por frases.
Esto
tiene un impacto de muchísima importancia.
Imagínate
que puedes ver 4 a 5 palabras en cada fijación.
Una frase
de 15 palabras como esta:
“María oyó que su prima voceó su nombre muy fuerte y volteó al
verla llegar”.
Un lector
que sea capaz de leer cinco palabras en cada fijación, solo necesitará tres
fijaciones para leer ese texto, que a un lector inexperto y sin entrenamiento
le tomará 15 fijaciones.
Eso
acelera la velocidad de lectura por cinco, la quintuplica.
¿Por qué la velocidad importa?
Tanto el
lector que hizo las tres fijaciones como el que hizo las quince fijaciones
leyeron las mismas palabras.
Uno
simplemente las leyó con mayor eficiencia y economía de fijaciones, con menor
esfuerzo.
Eso,
claro, se logra con entrenamiento, porque tenemos que reentrenar nuestro
enfoque para abarcar más palabras, pero si soy capaz de tener un campo de
visión de 180 grados, ¿no es sensato pensar que puedo ver cinco palabras de
golpe?
Hay
varios ejercicios que nos pueden ayudar a ampliar nuestro foco visual. Lo
importante es entender por qué es necesario.
Al leer
por frases, también mejora nuestro entendimiento porque las palabras cobran
sentido en su contexto y al verla dentro de una frase captamos mejor la
intención expresiva del autor.
Así, esa
frase sería leída de esta manera:
“María oyó que su prima
voceó su nombre muy fuerte
y volteó al verla llegar”.
Al
principio podemos sentir incomodidad al intentar leer por frase, pero es la
natural resistencia del hábito ineficiente que no quiere ser reemplazado.
Depende
de la voluntad y decisión de uno de avanzar. Nadie lo puede hacer por ti.
Ahora,
veamos el impacto que tiene reducir la cantidad de fijaciones.
Supongamos
que una persona tiene un libro de 200 páginas y que cada página cuenta con
renglones de 15 palabras y 35 renglones por página.
Podemos
calcular que el libro tendría 7,000 renglones de 15 palabras cada uno (35
renglones x 200 páginas) y un total de 105,000 palabras.
Un lector
ineficiente realizaría 105,000 fijaciones para leer ese libro, mientras un
lector eficiente que lea por frases, se tomaría 21,000 fijaciones.
Ambos
verían las mismas 105,000 palabras, solo que uno las vio en grupos de cinco y
el otro una a una.
Ahora,
supongamos que esa persona lee a un promedio de 200 palabras por minuto,
entendido que son 200 fijaciones por minuto, realmente.
Al primer
lector le tomaría 525 minutos (105,000 entre 200), que equivalen a casi 9 horas
leer ese libro, leyéndolo sin parar.
El lector
eficiente que lee por frase leería ese mismo libro menos de dos horas leer la
misma cantidad de palabras y el mismo libro.
Y todavía
no hemos explicado algunas estrategias para acelerar el ritmo de lectura.
Nuestros cerebros están aumentando de tamaño
¿Sabes
que nuestros cerebros están creciendo? Científicos que realizaron resonancias
magnéticas a 3.226 personas, mujeres (53 %) y hombres (47 %) de entre 45 y 74
años, compararon las imágenes de los voluntarios nacidos entre las décadas de
1930 y con los nacidos en la década de 1970, encontraron que, en promedio, los
cerebros de los participantes de los 70 presentaban un volumen un 6,6 % más
grande que los de los sujetos venidos al mundo cuarenta años antes, sin
diferencias significativas entre hombres y mujeres.
Es
importante que en sus estudios, los científicos encontraron que ese crecimiento
afecta áreas como la sustancia blanca ─red de axones mielinizados que permiten
la comunicación entre las distintas regiones del sistema nervioso tanto de
dentro como de fuera─, la sustancia gris cortical, donde se realizan la mayoría
de los procesos cognitivos y emocionales, y el hipocampo, que es la estructura
a cargo de funciones cognitivas como la memoria y la capacidad de orientarse y
desplazarse.
¿Qué ha
sucedido en las últimas décadas?
Sin que
tenga necesariamente correlación, hemos ido pasando de una sociedad centrada en
el trabajo manual y físico, a otra donde el trabajo mayormente es intelectual y
sedentario.
Y usamos
mucho más para distintas tareas el cerebro.
Mantengámonos
alertas hasta ver qué impacto tiene en nuestras vidas y desempeño este
agrandamiento del cerebro.
Los 7 tesoros a encontrar en un libro
¿Qué
buscar en un libro, particularmente técnico, profesional, académico o de
formación y crecimiento?
En enero
del año 2012 publiqué digitalmente mi libro Los 7 tesoros a encontrar en un
libro, en mi sello editorial digital Lectofilia Digital.
Este
libro de ensayos contiene uno cuyo contenido le da título al libro. ¿Cuáles son
esos tesoros que nos conviene buscar en un libro cuando lo leemos?
Aquí,
claro, estamos centrándonos en un libro perteneciente a la categoría de los
profesionales, técnicos, académicos y de formación. No a libros de recreación y
disfrute como los poemarios, novelas, libros de cuentos, ensayos o dramas,
cuyos requerimientos son otros.
Tampoco a
los libros de crecimiento espiritual.
Saber qué
buscar en un libro agudiza nuestra lectura, vamos de cacería. Y si sabemos qué
buscar es más probable que lo encontremos.
Así que
nos preguntamos: ¿qué tesoros podemos encontrar en un libro? Propongo siete:
1.
Conceptos
2.
Teorías
3.
Procedimientos
4. Datos
5. Ejemplos e historias de apoyo
6. Creencias y opiniones
7.
Cuadros y esquemas.
Los
conceptos son las herramientas mentales que nos permiten comprender
nuestras experiencias, organizar
el mundo y pensar. Cada disciplina tiene sus conceptos que le son propios.
Apropiarnos de ello es básico para entender esos temas. Aparecen como
definiciones y en muchos libros técnicos, científicos y académicos suelen
aparecer en un apartado como Glosario.
Familiarizarnos
con los conceptos es importantísimo. No podríamos entender el resto sin ellos.
Las
teorías son explicaciones generales de un fenómeno. Toda teoría es una
construcción mental que empleamos para explicarnos y explicar a otros un
fenómeno o cualquier asunto. En tanto construcción mental, existe en nuestra mente,
no fuera. Y su validez depende de que resista
el desafío de la comprobación, de la verificación, de la lógica.
Toda teoría
existe para ser desafiada y reemplazada por una explicación mejor.
Los
procedimientos son la parte práctica y concreta de la
disciplina. Un procedimiento normalmente es una secuencia de acciones que operan
en un orden y nos llevan a generar un resultado.
Es el
dominio y la maestría en el procedimiento lo que distingue a quienes tienen el
mayor renombre en cualquier disciplina.
Los datos son
información objetiva, comprobada, que sirven para respaldar y dar visos de
credibilidad a las teorías y las opiniones del autor, aportándonos elementos
verificables para apoyar lo que se expone.
Es útil
hacerse preguntas al leer. Y una de ellas conviene que sea: ¿Qué datos faltan?
¿Qué datos desmienten estos que están acá?
¿Qué otraconclusión posible podríamos extraer de los datos
suministrados?
Los
ejemplos e historias de apoyo son el quinto tesoro. Los
humanos siempre tenemos hambre de historias. Nos encantan. Son nuestra manera preferida de aprender. Y
los libros las contienen por montones. Las historias operan como ejemplos,
ilustraciones, guías, demostraciones, confirmaciones.
Las
creencias, opiniones y puntos de vista del autor es el
sexto tesoro. Determinan no sólo el punto de vista, sino incluso la selección de
ejemplos y la selección misma de las palabras y las oraciones.
Aquí
conviene recordar que toda comunicación posee un propósito, una intención, una
meta y un interés. No hay comunicación inocua, inocente o “desinteresada”.
Su misma existencia
es la mejor demostración del interés subyacente a ella.
Por lo mismo,
siempre es conveniente hacernos preguntas: ¿Qué quiere el autor que pensemos?
¿Cuál es su pretensión? ¿Qué quiere el autor
que hagamos a partir de lo que nos dice?
Los
cuadros y esquemas es el séptimo tesoro. Los cuadros y esquemas son
recursos utilísimos para compendiar, resumir, condensar y demostrar vínculos y
secuencias en la argumentación del autor. Ayudan a dar una visión de conjunto
aprovechando su estructuración visual.
El cuadro
y el esquema son recursos sinópticos de alta formalización y abstracción. Su manejo nos demanda un mayor nivel mental que
la simple lectura, nos enseña a categorizar,
estructurar y jerarquizar la información, al igual que a establecer sus
vínculos y secuencias lógicas o procedimentales.
Las tareas a realizar en el aprendizaje
Ya hemos
dicho que el aprendizaje es un trabajo, entendiendo que un trabajo es la
aplicación de un esfuerzo durante un tiempo orientado a la obtención de un
resultado útil y provechoso para quien lo ejecuta.
Y como lo
realizamos con la mente, es trabajo intelectual.
Al
enfocarnos en aprender, las tareas a realizar son, luego de determinar las
metas de aprendizaje y seleccionar nuestras fuentes (libros, documentos,
videos, etc.), son siete:
1.
Leer el texto
2.
Entenderlo
3.
Asimilarlo
4.
Retenerlo
5.
Recuperarlo a voluntad
6.
Aplicarlo
7.
Enriquecerlo.
Si
desarrollamos eficiencia leyendo y definimos en qué cuadrante de la Matriz de
Relevancia de la Información caen distintas partes de un libro o documento,
optimizamos el tiempo de lectura al enfocarnos en las áreas A y B, relevante y
conocida y relevante y no conocida.
Si
ampliamos nuestro foco para captar 4 o 5 palabras por fijación seremos mejores
lectores e iremos a una tasa de velocidad bastante buena.
Y
podríamos aprender a leer por ejes.
De eso
hablaremos en el próximo artículo, al igual de por qué el 50% del esfuerzo
lector es inútil y cómo reducir ese desperdicio.


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